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Full text of "Carta pastoral del Illmo. señor D. D. Diego Antonio Navarro Martin de Villodres, obispo de la Concepcion de Chile &c. á todos los fieles habitantes de Valdivia y Osorno"

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92 


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ínsensibilidadad 


insensibilidad 




93 


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lo lo regular 


lo regular 




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cansúm 


causam 




P7 


8 


tesuhas 


resultas 




Ib. 


18 


ex^rcio 


exercicio 




Ib. 


25. 


publicase 


publicare 


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99 


6 


Recadero 


Recaredo 




Ib, 


22 


con colores 


con los colores 



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CARTA PASTORAL 

DEL ILLMO. SEÑOR 

D. D. DIEGO ANTONIO NAVARRO 

MARTIN DE VILLODRES , OBISPO DE LA CON- 
CEPCION DE CHILE &C. 

A TODOS LOS FIELES HABITANTES DE 

VALDIVIA Y OSO&NO, 



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Lima l ifPjprenta de tes 1Mrfühos\ 1Í814. 
Sor d. SÉBNAtDíííO itíiz. 



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blEGa ANTONIO; NAVARRO MARTIN 

DE VXLLODRES POR LA GRAC[A DE DIOS , Y DE L\ 
SANTA SEDE APOSTÓLICA, OBISPO DE LA CONCSPCIONÍ 
D3 CHILE , CABALLERO DE^LAR^ÁL Y DISTINGUIDA 
ORDEN ESPAÑOLA DE CARLOS III , DEL CONSEJO 
DE S. M. &C. Á TODOS LOS HABITANTE) DE LAS 
DOCTRINAS DE VALDIVIA Y OSORNO EN LA EX- 
PRESADA ^DESTRA^ DIÓCESI^ SALUD EN NüSíTüCI 
SEÑOR JESUCRISTO. 



Amados h\)os de nuestfo afligido corazón : 
entre las amarguras y quebrantos que por to- 
4as: partes nos rodean , y que en medio de 
los hielos de esta^í cordilleras ( q je nos sirven 
de asilo ) inflaman nuestro zelo paternal , no 
es ei menor de todos el contemplar á vuestras 
iglesias y párrocos destituidos de los auxilios 
indispensables para mantener el culto, y aten- 
der á su moderada y congrua subsistencia. El 
monstruo de la revolución , obra de las pa- 
siones y de un desenfienada egoísmo, na 
acierta á establecer su trono , sin destruir 
previamente el altar. Lar reHgton^ pugna con 
sus desórdenes^ su moral divina condena su 



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licenciosa libertad , y sus ;bueno5 ministros 
claman cóh San Patlb^ por aquella obedieni 
cia que es debida, á las potestades sublimes, 
y sin la qial , resistiendo al mismo Dios , nos 
adquinmos^ nuestra condenacicn eterna ( a )• 

Ko^ es , pues , estraño que los áutoí 
res de esta máquina \de tifiieblas asesten sni 
tiros contra el nii|ro inexpugnable qué forma 
Ja basa principal de toda; sociedad bien cons«» 
tituicla,,^ Lqs 4^jb; revo:lucipn de €se de$grat 
ciado rcyno de Chile, como veréis mas por 
extenso en otra carta nuestra de 15 de ene- 
ro , no han perdido de vista este primer mó- 
vil de sus depravados intentos , y baxo la 
máscara liípócrita áú mayor decoro del cul- 
to , de k propia conveniencia da los párro- 
cos , y del alivio d^ ios pueblos , paralizaron 
el culto con la violenta .abolición de los dere* 
chos parrcqiiiales,cn 25 d« setiembre de i^ir> 
dexaron pereciendo á los párrocds^i, y pf¡va4 
ron á los píiebjos inocentes de lo^ socorros ^p 
consuelos de la religión. 

¡ Quantás ^y quantas vec^s se despeda-r 
zaron nuestras lentrañasí amados hijos nues- 
tros . al leer las continuas representaciones que 
nos llegaban de tedas las doctrinas , y en que 
5e ncs aseguraba iy^^o poderse xelebirar en sus: 



(s) 

iglesias et sañtó sacrificio dé la misa , por no 
tener sus fabricas ni un medio real para doi 
miserables velas de sebo , para un puño do 
harina, ñipara una ración de vino! Y ¡qué 
de lágrimas y suspiros no arrancó de nuestro 
<5orazon la inevitable necesidad de tener que 
consumir las sagradas formas , por falta de 
arbitrios para costear la luz de una lámpara I 
y de aquí ¡qué desconsuelo para los pobres 
moribundos privados en aquel tremendo ins- 
tante de recibir por viático el cuerpo de 
nuestro divino Redentor! ¡Quántos templos, 
ruinosos por la fragilidad de sus fábricas y 
por el transcurso del tiempo , no se han vis- 
to privados de ios indispensables y mas pre- 
cisos reparos para irse sosteniendo; y quantas 
ropas sagradas np han tenido que servir para 
los augustos misterios^ llenas de inmundicia y 
desaliño , por falta de medios con que aten- 
der á su limpieza y composición í 

Tal ha sido el resultado de aquel íni- 
qüo y desatinado decreto , y tal el decoro, 1* 
conveniencia y el alivio que sus pérfidos au- 
tores hin procurado al culto, k los párrocos 
y á los pueblos. Y ¿será posible que los que 
han tenido la heroicidad de sacudir el yugo 
opresor de la tiranía revolucionaria , continúen, 
marcadcs con el infame carácter antireligioso 
que la distingue ? 







. (6) 
Contemplad ^ amados hijos huestros' , 
qiial habrá sido el dolor de vuestro Obispo 
ai llegar á sus manos en este último correo 
una representaxrion , en que se le hace ver la 
próxima iníívitaW^ necesidad de cerrar la igle- 
sia de Valdivia por no poderse sostener sU 
servicio ; y quanta y qu^n justa st^ indigna- 
ción al hallar en el expediente , que sobre esta 
materia le ha remitido el Excmo. Sr. Virey,. 
colocado por cabeza , en testimonio, el inde- 
cente decreto del orgulloso y efímero congre- 
so de Chile , cómo causa capital de tanto 
desorden» Y I qf^ál será la de la continuación 
de los efectos de un documento tan ruinoso 
entre vosotros? ¿Será vuestra repugnancia k 
una contribución tan sagrada? No, no lo 
podemos creer ; los generosos é invictos habi- 
tantes de las ilustres Valdivia y Osorno , que 
han dado las mayores pruebas de fidelidad á 
su desgraciado Fernando , las darán gustosos 
á Dios de su firmeza en la religión de sus 
padres, y de su docilidad y prontitud á 
contribuir para el reparo de «ios templos, para 
el decoro de su culto , y para la manuten- 
ción de sus ministros. ¿ Lo será una política 
poco meditada en los que os han gobernado 
y gobiernan? Tampoco nos lo podemos per- 
suadir : el tan digno como malogrado ^gene- 
ral Pareja , apenas puso los pici en Concep" 
CÍ0A9 qtiando restituyó á la iglesia sus dere- 



Sí 



cbas. vi (^l 'sera pues k causa,,,ani/idjbt jiips. 
nuestros en eV Señor?. No ppede ser otra, 
qua vuestra desgraciat y la de tener un Obis- 
po , cuyos pecados ; gener#Uz3in sobre .todi su 
pobre grey los efectos de !a ira de u.^; Dios 
juiítamente^ irritado, ^¿irc^ , Vomifi^^^ populo íuc^^ 
et miserere rrieL Perdona, Señor ^ á. ru pueblo ^ y 
ten misericordia de este tu indigno ministro. ., 
Ni os dexcis alucinar, da las e^pecíosaf^ 
razones del decreto: «^llas^/SOiarJii^is del.;j:e|itu 
G^rv^: y tenemos bien averigua ;U su tilsedid- 
Suponen que los derechos parroquiales ^ sobre 
provenir de una ruinosa costumbre , son unos 
retrahentes del aumento del pueblo , y con- 
curren á mantenerlo en el celibato vicioso* 
Lo primero embebe una ignorancia grosera^ 
como presto veréis ; y lo segundo proviene de 
]a in?aciabk avaricia, y del desenfrenada U- 
bertinage de los mismos , en qjiene&.^ ^fen»; 
origen tan pr^ecipitada disposición, tos vetdah 
deros retrahentes del aumento del pueblo , y 
autores de su vicioso celibato , son los que?, 
no contentos con unas moderadas ganancias 
en sus gringerías y comercio , no solo a^pi^ 
ran á que les sirvan en eÜas de agentes los 
mismos párrocos , cuya resistencia los iriíta ( b ), 
sino á cxercer un infame monopolio en U 



( b ) Es un hech3 , que segaramenie en desqulw dio 
mirgtn á U abolUioa de ios á«rethos parrt)q.oUlw» 






(8) 
compra' <ie^ granos ^; frutos y sudores de lo8,i 
pobres , que reducidos á la última miseria , 
s% ven precisados á no aumentar sus familiaí 
con mugeres é hijos^, á quienes no pueden 
mantener* 

¡Oxalá se contuviesen en esta suerte de 
iniquidad ! Pero agregan á ella^libcrtinage, con 
que corrompen U inocencia , llenan el puebio 
áé tiernas jóvenes sin auxilio nínguíno para 
subsistir, y á quienes ellos riiismos , inmundos 
celibatos , conducen á U prostitución. Dios á 
quien nada se oculta , ncs es testigo de las 
muchas á quienes hemos tenido que socorrer, 
á pesar de confesar ellas mismas ser hijas de 
estos hombres , que^ haciendo gala de ello , 
iañaden á su impuro manejo el cruel abando- 
no y contra que clama la naturaleza. Y ¿qué 
resultados nos podemos prometer del coriom- 
pido general , que constituyéndose en apóstol 
de liviandades , y caracterizando de Bárbaro 
á\ mismo reyno que tiraniza , se jacta con 
sus dignes amigos di2 ir convirtiendo á las jó'» 
venes de Concepción , di stiní¿iii endose él misma por 
ehtc^rizarCn su exewplo e¡ estupro piíblico sin el 
menor reboco , el bayle mas deshonesto , la des* 
honra de las f. imillas mas esclarecidas , y teda 
elasede libertinaje (c)? ¿Habrá por veniura 



( c ) Véirse las g^zctas de Xim« del sábado ^ , y del 
miércoles $) dei ccniente 5 en U primera las «tus ínter* 



( ^ ) 

liombre de mediana razón , qn€ tratando de 
tomar estado ponga los cys en alguna do 
estas nuevamente convertidas? ¿Podrá prome- 
terse de tales projíélitas una cons^orte fíeK una 
madre de f¿ímilias amantoi de sus hijos , y de 
su cbristiana educación, zelosa del gobierno de 
su casa , y nad\ mclinada á jas concurrencias 
y diversiones ? 

Reflexionadlo allá vosotros, y hallaréis 
las verdaderas causas dé la despoblación y del 
celibato dú pueblo, sin atribuirlas fÉdtgrosí^ 
mente á los derechos parroquiales , cuyo ork 
gen no proviene de una cosíumi^re ruinosa , 
como con tanta malicia como ignorancia sien- 
tan los autores del decreto de Chile , sino 
de los principios sólidos y sagrados , que vais 
á ver en el informe que sobre la materia 
dimos en /z^ de noviembre de Su á la re- 
volucionaria ]unta de Concepción , y que fué 
sepultado por su gefe para que ni aun sus 
crédulos compañeros pudiesen cerciorarse de la 
pequenez de su decíintada sabiduría, 
Wiiv^i ^, Tanto por los sagrados cánones (1© 
decíamos ) como por las leyes de estos reyno§ 
está .encargada á los Obispos la asignación 4? 



1) 



ceptadas de Dan José Migue! Carrera , a su íiermano' t)on 
I-uis , y m\ famoso córsul ; y eo la sfgun<<a la contutttl^ 
4e ou€$iro general Sanche^ al gohUvao de Talca. 






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(xo) 
congtm^ competente á los párrocos. El sa-nfa* 
condÜo de Tremo en el c^p. 13 ses. 24 da 
reforní. propone tres arbitrios : rtíunian de be- 
neficios^ suplemento de dts diezmos > y sí m*bo- 
lo. ó colecíirs. Este* üUimo arbifrio , ©n el 
que eí^tabarj Tefundidos los derechs>s parroíyjía^- 
lés ó de es^roia , auncju» se li* hecbo odioso 
por t*n Gonjunto de lastimosas circunstancian ; 
íu cisrtrj esto es f^ifl^ tiene si* origen, del 
fnismo Jesucristo i íae practicado, por les ap6s- 
tSles : formó el aámirabie vincha é^ cmU 
dad, y fraternidid reciproca en \o& primeros 
siglos de la iglesia t fué recom^cido e^ los pos^ 
teriores por ios concirte, padres y sarnas pon^ 
tificts^ y corrtí em lodos los tíralos del dere- 
cho coi^ft^al separacíor^ de f os die znfKrs , fea xa 
la denonymacion- de oklado^es é ¿frendas^ Sia 
^ne ob^ttí k í^aalidad de TOtentarias y cji^ «m*- 
beber esta denon:iinacioB -^ porq^ue siendo f€CÍ^ 
procab obU^'^cion íjire hay entre tes párrocos jf 
sus feligreses : a íjaellos de distribuir á estes cbti 
todo desprendimicníK) de fo rempof a^l el fasto 
cspirltu^al» segM el prec«P^® de Jesucristo ítií?J' 
gratis aocepims y gratis date^ ^ y estos d^e aü.* 
mentar á Jos otros poi? la razón que da^ct 
mismo Stmtr de que dignm est operarius tmn^ 
cede sud : píxdtí l^ íftesia , como dice eí Sn 
Benedicto XIV. fixar y corregir la arbitrarie- 
dad é indolencia d« los unos ; y poner fre- 
no á la sordidez y avaricia de los otíos» Asi 



{ 1 1 ) 

es que dló-feglas para fí\':4r U qúotá; de ías 
oblaciones en ía recepcipñ de sacrainantos ( de 
donde provinieron los ^>fanc«!es sinod^des ) en- 
cariñó tstrech traenta ^ ios ObispO'» , (]i4 al 
paso q'je obligasiín á los fia'.^s al caa>;)!ímien- 
to dtí aquella , velasen sobre U coaviticta de 
los párrocos , i fin de que nada cxigiesfcn d^^ 
los pobres > y zcUstin que en qnnto á los 
derlas nada s6 cobrase ron e^ror^i )nes ni. 
violencias. Btxo esío<5 principios formé y pa- 
bliqup mi edicto circular da i8 de a^osro^ 
último ; paro no son ellos solos los q'i^ justiíicaa 
la materia/* 

^, Los cánones apostólicos dicen que 
Si la libertad evangélica nos h\ eKimido del 
yugo pesado dé ijis observaciones legales , eiU 
no nos. ha quitado la obligación indispensable 
de dar ál clero todo lo conveniente par* su 
manutenciofi y para los pebres , can tanta 
mayor largueisa , qixanto cpe nyesír» fustici^ 
debe ser mayor que la de la si:>ag0«a » cuya 
exactitud en esta parte se recomienda par* 
confusión de los cristianos , no sol.iniente por 
ios santos padres, sino tanubien por ei m¡>- 
mo Jesucristo- El gran padre d^e h í§ííí>í^ 
San Agustín , despu^es de? exlrortar á- sus ffe* 
les e» uno de sos sern'K)nes con estas for> 
males p'a labras : Tomata algo .de %ntestros bme^r 
y deputad algima eos 2^ fixa y ja d2\ les fruroj 
muales; y fa de vuestras- ^trntidiana^^ aJ^iiuid^ 






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(12) 

nes y lucros ,, ^a de vuestros réditos \ corstmmi 
si queréis^ almtidamia pagad diezmos ; pen? aum 
es peco \ los fariseos los pagaban exactamente^ 
y iqiic dice ¿Jesucristo á los que ostentaban su 
justicia porque pagaban los diezmos I Mientras 
que en esta parte no hagáis mas y nx> entrareis 
en el rey no de los cielos . . Í . Y ^n otro ser- 
món » píedicando el santo á los mismos, quan- 
dó estaba para hacerle la cosecha , les recuer- 
da esta obligación en los términos mas pre- 
cisos: Ya están cerca ^ les dice , les dias en 
que vamos d alzar nuestras mieses ; tratemos 
por lo wL^mo de ofrecer , ó por mejcr decir , de 
volver hs diezmos , porque Dios que. se ka dig" 
nado dárnoslo toda , se digna también de re* 
petir de nosotros el diezmo^ no para su ¡^ro^ 
vecho y utilidad , sino para el nuestro .... Ofre* 
ced además vuestras libaciones á los sacerdotes ; 
pevó si no tenéis frutos de la tierra como labra- 
dor j pagad de aquello que os produce vuestro 
ingenio y porque todo es de^ Dios \ pagad del suaU 
do de la milicia , de la negociación ó comercio^ 
y finalmente de la industria y artificio que 
exerceis , considerando que menos utilidad os 
quedarla , si dexandoos Dios dé^ la décima , se 
hubiera reservado para s^i ¡as nueve partes.... 
Estos sentimientos de San Agustín , con el 
Qual convienen ios demás santos padres de los 
primeros siglos de la iglesia , particularmente 
San Gerónimo , San Cipriano , San heneo y 



( 13) 

San Juan Crísostomo , Tertuliano y Oiígenes* 
recomiendan sin lá menor duda la antigüedad 
de las ofrendas , y el derecho ou© siempre 
ha fundado la iglesia para exigirlas y arreglar- 
las en el modo arriba dicho, como un acto 
específico de protestación, á& homenage y tributo 

á Dios/' \ \ 

,, Ahora bien ¿cómo se explicaría el 
Sto, Dr. si viese que los diezmos y primicias 
que se pagan en ei día , son meramente pre- 
diales, y que solo los pagan los que tienen 
fundos de esta especie? iQuq aplicaciones no 
haría de aquel sagrado oráculo de nuestro 
divino Maestro :W¿jr¿ abandaverit Justina vestra 
plus quam farisaeoruni , non intrahins in regnum 
Ceeloruml Y á la verdad j cómo puede ser 
justo , que la obligación que es de todos , solo 
la cumpla una clase sola de personas ? Y ¿quó 
el comerciante , fl empleado v el militar , el 
poseedor de fincas urbanas , el artista &c. dis- 
fruten en toda su extensión el derecho de. 
íecibir graciosamente el ministerio que gra- 
ciosamente recibieron de Jesucristo los sacer- 
dotes , y que se refunda en los primeros la 
parte onerosa de retribuir al sagrado ministro 
la merced ó salario , á que lo hace digno y 
acreedor su trabajo ? Es pues preciso con- 
venir en que -los derechos parroquiales ú 
oblaciones, que es lo mismo , suplian los di£2^- 




nos personales , y generalizaban de algún mtDda' 
el CMQiflimientó de la obligación que- todos 
los feligreses tienen de contribuir á mantener Jos , 

ministros del altar. '' 

,<i Todo el capitulo 9 de fa É^ístott 
I . ^ de Sá n ?¿i bio á los d e Co r Into , es tm 
oportuno para quanto llevo sentado en este 
infurme ^ que si io transcribiese enteramente, 
no hábria una sola línea que fuese ocios^r,» 
Oxalá la leyesen continuamente todos , i^é ecle- 
siásticos como seculares , y recibiendo su doc- 
trina con)o de boca de un apóstol , aprendie- 
sen, los unos h deponer aquel rencor y mala 
voluntad con que no solo repugnan contri- 
buir á mantener los ministros de Dios^ sina 
también esparcen entre los incautos proposi- 
ciones atrevidas para retraherlos del cumpli- 
liiiento de aquel sagrado tributo > y tes diros 
la humildad / la moderación, el desapego y 
caridad que los hiciesen capaces de decir con 
^\ santo apobtóh iQtme esc er§o fneixes mea ^ 
Ut évdngelium praedicán^ , sine sumpiu ponam 
evangeÍLum ^ ut non abalar poiesiate mea in ev^an* 
géiic^ j QuM es por ' 'ventura mi salario I Et que 
prcdicartdo el evangeíia ^ h 'establezca y difunda 
sin ser á nadie gravoso \ y sin abusar de mi 
potestad evangélica. En el verso 7 dice r Quis 
ihilitat sids stiperídiis unqüam^ Quis plantat 
zineam'^'ct de puctu ejus nen editi Quis pascit 
£regesj¿^ ec de lacee gregis non manducatí.. , iQiiién 



mmm 



(t5) 



miUta Jamas d sus expensas > i Q0én flanta um 
viña , y no participa de su^ frutos} iQ^'é" f Pa- 
cienta un ganado, y no come de su iecheij^o 
se puede proponer con expresione? mas vivas, 
mas enérgicas y autorizadas , la obligación <Je 
los pueblos á mantener sus pá,Lrocos , y elpre- 
fe rente derecho de esto* á las contribtjciones 

de aquellos." , , 

Este informe que cerrábamos con !a siti- 
cera oferta de las tortas y mal pagadas ren- 
tas que nos \vbUa dexado para la ,dotaadn 
de bs iglesias y párrocos, no produxp efec- 
to alguno, á pesar, de b magnifica protexi» 
del gobierno de Chile , í/<^ no interrumpir sas 
desvelas hasta tid pioporcimar ma, indemnización 
carresp.-ndiente á la pérdida que ocasionase á los 
curas , la diminución de sus intereses , de mo- 
do que con menos- zozobra y mas dignidad.^ 
pudiesen subsistir en lo sucesivo : protesta ab- 
surda , que baxo la garantía de sus clausulas 
ilusorias ,^ causaba un violento despoio , y pre- 
cisaba á las iglesias y prarroeos , a iTíantenersa da 
-solas esperanzas al aiíe. 

Ahora bien , amados bips en el Señen 
jpedréis permitir que subsista por mas tiem- 
po entre vosotros un decreto tan abomio*blf„ 
y veros por 'Sit causa reducidos aura terriblo 
entredicho» cerrados vuestros templos , su«- 
pensQ et ^santo sácriííeky de la misa , consu- 
«ijdas las sagradas íb*naas y ptivados de este 




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ii6) 

último ,cpnsUeloj los motibundos , y precisado^ 
vuestros curas á emplearse en exerddos^gé. 
nos de su estado para procurarse el sustentó ? 
íAhy RG ; aquel sacrilego aborto de las furias 
infernales refluya sobre sus autores : los habi- 
tantes de Valdivia y O.orno son dignos de 
ipejor suerte ; y ellos clamarán con su Obis* 
po porque desaparezca de su suelo hasta su 
detestable memoria ! Asi lo esperamos dé' vues- 
tra piedad : y esta confianza difucide sabrá 
nuestro corazón afligido aquel consuelo con 
qu^ el Apóstol San Pablo se gloriaba entra 
los. Macedonlos de la liberalidad da los Co- 
rintios: Es demás (decía ) e¿ escribiros sobra 
los socorros qve siirvinisíráis á los santos : ce?- 
npzco la prontitud de vuestro ánimo ^ y de ello 
me glorío entre los Macedonios. Nam et de mt' 
visterio , qiiod fit in sanaos y ex ahundantí est 
xnihi scribere vobis. Scio enim promptum animum 
vestrumi pro qiio de vobis glorior apud Mace" 
4one^^ ( d )* ^ ' 

Ko o^ alucinéis con la paga de díez- 
Tf\o% , pues ni ella llena sus respectivos des- 
tinos , ni es contribuGion transcendental á to- 
dos» Tened presente lo qua sobre este pun- 
to dexamos sentado en nuestro preinserto in- 
erme ; y no deis jugarla que se os apUquo 

j( d ) 2, ad Corint. cap. 5. v, i» ct 2, 



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icán S-írt A.^iistin aquel tenlble dicho He núes'. 
tro divino vSalvrdor : fíisi'' abundavevit justi' 
iia ves ir a plusqutvn fai isaeorunr ^ non intratias 
in re^num ccelorurw^ mientras que vuestra jws* 
titea 720 fuese mjs Cibundante que la de los 
fhriseos ^ no entrareis en el reyío tl¿ los cielos. 
GbsérviKnse íss dispo iciones de nuestro edicto 
de 18 de agosto^ de 811, y nadie podrá 
alegar racionalmente el menor agravio ni 
perjuicio. En él prchíbimos absolutamente la 
éxáecion de todo derecho por« la admínis-v 
fracion d<d íanío bautismo^ y encargamos coli 
graves penas á los párrocos qjie sin exceder 
eii ió iTjas mínimo de lo establecido en el 
arancel en orden á los de eriCierrcs y casa- 
mientos , y sin exercer en su cobranza li 
menor extorsión ni violencia ,. vi^ád^ exigiesen 
de los pobres de solemnidad / bíVxo cuyo con- 
cepto drclarábamos no solOí á los que nütori<r- 
mente nada tienen , sino tsnibien á aquellosf'' 
que cifrando su sustento y el de su familia 
en su mero trabajo peráoniaí,. nada les sobra d^ 
su jornal diario. ' 

U timamenís V amados hijos , este es^ el 
modo''- de que el Sebera r© Seftor de iodo lo 
criado eche la bendición sobre vuestras co- 
sechas, sobré vue.'^íros fr-utos , sobre vuestro^ 
comercio y negociaciones : así lo décia el 
-Apóstol , alentando en igual caso á los Co- 
lín tíos r^w/ p^<^ seminal y: g arce ét meict Cct"^ 



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f í8) 

, $/;/ seminat in bmedlctiomhm, áe henedictionihm 
et metet .... Qui antcni mi/iisirat semen seminan* 
ti y et parte m ad marrducandum pvaestabii y et 
rnubipUcabit semen vestrum ^ ce augebit íficre* 
menta frugum justiae vestráe. El que es es- 
caso en sembrar , con escarés recogerá sus ca-' 
seckas ; pera el que sembrase liberal y abun* 
dantemente , hs reportará copiosas y llenas de 
bendicianes . ... Porque aquel que subministra la 
semilla al sembrador , no solo os dará el pan 
para 'uuestras^ .ffiesas y sino que multiplicará 
ZKtestras semillas , y aumentará los frutos de 
vuestra justicia y liberalidad { ^ ). 

Este Padre de miserícordUs derrame 
sobre voFotros los tesoros de su gracia , como 
insesantemente se lo pide vuestro Prelado, que en 
prueba de suamor y memoria, os embia su bcri- 
dicion pistoraf. Dado en eí?íe nuestro asilo da 
Pasco , Arzobispado de Urna , á 2.2 de Mario 
de 1814. 




Diego Antonio Obispo 
de la Concepción. 

Por mandado de S. L c! Obispo mi ^u 



Diego Espinar, 
Secret* 



( fi ) 9. té Cor] 01. €«jp. 9. V* ó. ct &•• 



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